Hay que devoler
Si han seguido este blog, se habrán fijado en una entrada que se titula algo así como "Ogilvy's Next Top Model"... en la que el protagonista es Abraham.
Bueno, hoy sin más ni más, llegó trajeado, a estas, sus oficinas de planning... las de confianza. Traje azul marino tirándole a negro, corbata, camisa, zapatos negros. No bueno, otro nivel de elegancia (la de Francia).
Yo, por otro lado, vengo a la oficina con los jeans de mi corazón (en su segunda puesta), mis zapatos old school (un poco manchados por la vida y accidentes softbolísticos -esos que dejaron mi nariz chueca, por si se lo preguntaban-), una playera verde y una sudadera calientita... sólo me cepillé el cabello en la mañana y me puse una balerina. En fin, qué más puedo decir sobre mi atuendo, no es el más elegante del mundo, no le devuelve el caché a las oficinas, no hace nada por nadie, solamente es cómodo para aguantar las inclemencias del aire acondicionado que acá nos congela un poco.
Es así como me acerco a Abraham y le digo... ¿pero por qué te vistes así, no ves que me haces quedar mal?
En un acto de piedad me contesta: Lo que nadie sabe es esto...
Se levanta un poco los pantalones para que pueda ver sus calcetines.
Uno es azul marino, el otro es negro.
Gracias Abraham, por no solamente devolver el glamour a esta agencia, sino por devolverme las esperanzas de que las apariencias engañan.
Justine (:






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